Escritora, poeta y activista por los derechos del colectivo LGTBIQ+, especialmente de la comunidad trans, Claudia ha convertido su dolor personal en un dolor colectivo mediante una poética insurgente que habita con orgullo esa marginalidad a la cual, históricamente, han condenado a las personas trans.
Su activismo inicia en los años 90 en el Movimiento de Liberación Homosexual, y su carrera literaria se ha construido desde la poética de los márgenes, entrelazando la memoria y la identidad para romper con el silencio sobre lo que significa ser una persona trans. Desde sus convicciones ha articulado su vida y obra como una práctica político-literaria que desafía no solamente las normas lingüísticas, sino que también desafía las normas sociales e institucionales.

¿Cómo ha sido el transito desde el underground a libros publicados con trayectoria internacional?
Creo que es importante hacer una fisura a la industria literaria que margina otras historias de vida. Por esto, creo que es un logro permanecer y abrir espacios en la lecto escritura para comunidades disidentes y excluidas.
Tu obra aborda la pobreza, la exclusión y el dolor, pero también el deseo como gesto de rebeldía, ¿crees que el arte puede transformar radicalmente la percepción sobre las personas trans?
Creo que en relación a la lecto escritura, el primer logro es instalar a la comunidad LGBTIQA+ como productora de literatura y que la misma comunidad se transforme a sí misma, reconstruyendo la mirada de esa historia donde existimos. Ser capaces de generar conocimientos, donde nunca fuimos protagonistas ni héroes, en la construcción del mundo. Es importante que la misma comunidad LGBTIQA+ se valore primero a sí misma, antes de esperar que la sociedad nos acepte.
¿Crees que la literatura, la tuya sobre todo, sigue siendo un refugio exclusivo para una minoría?
Mi idea original ha sido escribir para mi comunidad travesti y trans, porque mi intención fue aportar a la construcción de la historia de mi comunidad, ya que antes no existíamos. Era como si nunca hubieran habido personas trans en la Historia de Chile. Esa fue mi intención, y si les sirve a otras personas mi escritura, me parece bien.

Sostienes que “si la mujer no existe en la historia, menos las travestis”. ¿Cómo trabajas en la reconstrucción de la memoria borrada para visibilizar relatos?
Principalmente escuchando a mis compañeras travestis y trans, conversando con los feminismos y los derechos humanos, reflexionando desde mi propia vida y lo que sueño para el futuro. Una no vive sola, aislada, yo vivo con todas estas vertientes que me conmueven y me atraviesan, y así voy escribiendo.
En tus narraciones documentas la brutalidad policial, la precariedad de los cuerpos y la miseria. ¿Cuánto hay de autobiografía y cuánto de testimonio colectivo en tus libros?
La escritura es ficción. Se basa un poco en algo biográfico, porque es imposible describir totalmente la realidad y estéticamente, hace muchas décadas, ya se acabó esa exigencia. Hoy importa buscar formas más auténticas de escritura, que no sean literales, pero que conecten con la transmisión de lo emotivo.
¿Se puede considerar que la subversión lingüística en tu obra es una subversión política al orden profundamente heteronormado y clasista en que vivimos?
Si, pero en el caso de la escritura travesti lo primero es el dolor de la exclusión. Eso es definitivamente analfabetismo del que no se toma conciencia hasta que te haces parte de una organización y lo ves y lo sientes. Hacer una escritura travesti es gritar porque recién aprendimos a hablar, es una reacción que es inconsciente de lo político. Se ha hecho político con los años, después de tantas lecturas que hacen otras personas que saben de libros y literatura.
Siendo una de las pioneras en la organización del colectivo trans en Chile y fundadora de la primera compañía de teatro travesti. ¿Qué significa para ti la construcción de una memoria travesti?
Ha significado contribuir a la voz de la comunidad travesti y trans que antes se suponía no tenían nada que decirle al mundo. Nosotras siempre existimos en la historia del mundo.
¿Qué futuro sueñas para las nuevas generaciones de personas trans de Chile?
Sueño en que ocupemos todos los espacios del mundo.