Como si fuera un cuento largo, que tiene dos caminos a abordar y en los que se cruzan los matices propios de la adolescencia, “Chao nos vemos”, escrito por Valentina Tagle Lorca y editado por Trazos de Ave, nos cuenta la historia de una joven cuya madre murió hace poco tiempo atrás.
Entre el vacío de la pérdida, las nuevas dinámicas familiares y el colegio, la protagonista encuentra un refugio incomparable en dos compañeros de curso con quienes entablan un vínculo sexo-afectivo, al parecer sin mayor relevancia, pero que va armando un espacio seguro para habitar.

Quizás el libro es una gran excusa para hablar del dolor de la pérdida, o la nada cotidiana que se forma sin los apoyos adecuados cuando esto ocurre. La marihuana, el sexo, el alcohol, entran rápidamente en la vida de la protagonista y es también la edad en la que esto suele ocurrir. Lo curioso es que esto ocurre sin mayor drama, ansiedad o deseo, sin necesidad de adicciones o de pérdidas de control propias de la impulsividad adolescente, a excepción de un par (literalmente un par) de momentos en los que la inconsciencia pareciera apropiarse de su cuerpo y el deseo corporal de ella, sin explotar o complejizar mucho su vida.
La protagonista encuentra un refugio incomparable en dos compañeros de curso con quienes entablan un vínculo sexo-afectivo.
El libro comienza muy rápido, prontamente nos enteramos de la muerte de la madre y del vínculo entre la protagonista y Milo, un compañero de curso con el que entabla una amistad secreta unida por la música. Alma, una alumna extranjera, se une a este dúo y comienza un vínculo sexo-afectivo que tarde en desarrollarse, pero que sin duda mentiene el suspenso durante las páginas. El romance surge de forma espontánea con nervios, inseguridades y dudas que alejan de su mente la ausencia materna.
Como si la vida fuera sucediéndose sin grandes terremotos y solo avanzando, el cuento se desarrolla de forma liviana y agradable, como un relato cotidiano, como una película que quieres terminar de ver. Así, hasta que Alma, debe volver a su país. Recién ahí vemos cómo la protagonista se estremece por un futuro incierto.
